«La falta de material es el mayor problema sin duda. No me imagino a un soldado yendo a la guerra sin ningún tipo de armadura»

Todos suman en la lucha por erradicar el covid-19

“En un instante pasé de estar trabajando tranquilamente en mi laboratorio a luchar en primera línea frente al coronavirus. Hasta ese día me dedicaba a tratar muestras en el departamento de anatomía patológica del Hospital Clínic de Barcelona. El volumen de trabajo había descendido considerablemente ya que apenas había operaciones ni consultas.

Entonces nos ofrecieron la posibilidad de ayudar al servicio de microbiología, medio colapsado por la avalancha de diagnósticos de covid-19. Algunas compañeras y yo aceptamos, queríamos colaborar. Al día siguiente nos comunicaron que había habido un cambio de decisión, nos trasladaban al departamento de riesgos laborales. A partir de ese momento recogeríamos muestras a todos los sanitarios que mostrasen síntomas. Ese mismo día nos hicieron una breve formación para aprender a colocarnos los equipos de protección.

Retrato de Gemma con el equipo de protección individual (EPI)
Retrato de Gemma con el equipo de protección individual (EPI)

Salimos asustadas, desconcertadas. Teníamos miedo, a duras penas sabíamos que hacer, ahora estábamos frente a frente con el virus. La sensación de inseguridad era palpable en todo el hospital, de hecho, en el momento en que explico esto sigue siendo así y cada día crece el número de muertes y contagios. Recuerdo caminar por los pasillos de la tercera planta, repletos de camillas a ambos lados. Mi jefa me decía que eran para transportar a pacientes de un departamento a otro, lo que no me llegó a comentar es que seguramente era para trasladar a los fallecidos a la morgue.

A pesar de todo me sentía aliviada. A mi lado tenía la ayuda de una enfermera que no paró de ayudarme en todo momento y las pruebas tenía que realizarlas a sanitarios, eso me daba algo de seguridad. Podía haberme tocado algo peor. Llevaba dieciséis muestras hasta el momento cuando un chico al que le estaba realizando la prueba nasal me estornudó encima. En ese momento nos miramos y yo no podía disimular mi enfado. Se supone que ellos conocen mejor que nadie los protocolos y aquel chico me había puesto en riesgo con un simple estornudo. Se disculpó, aunque eso no consiguió relajarme.

Muestras de posibles contagiados de covid-19  en el Hospital Clínic de Barcelona. (Gemma Sauch)
Muestras de posibles contagiados por covid-19 en el Hospital Clínic de Barcelona. (Gemma Sauch)

La rabia y la frustración son otros de los sentimientos que más se repiten por aquí. La falta de material es el mayor problema sin duda. No me imagino a un soldado yendo a la guerra sin ningún tipo de armadura. Reciclamos mascarillas y trajes de protección pero es un peligro. Cuando llega una remesa de material se vive con auténtica alegría. Igual que el apoyo de la gente. Las personas se están dando cuenta del valor de nuestra profesión y me siento orgullosa cuando escucho que en cada rincón de mi ciudad se nos aplaude. Aun así, no puedo dejar de pensar que cuando esta crisis haya finalizado, volveremos a la misma situación precaria en la que estábamos antes porque eso depende de decisiones políticas. De momento, solo pienso en el presente.”

Gemma Sauch

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